jueves, 13 de marzo de 2014


Aprendizaje: placer y dolor

Gracias a Henri Wallon podemos conocer que, al contrario de lo que pensamos hace muchos siglos, el proceso de aprendizaje no es continuo, es decir, este proceso está marcado por rupturas que se generan a partir de un conflicto cognitivo.
El conflicto cognitivo se da cuando el sujeto toma conciencia de que una hipótesis está incompleta y rompe con la misma, en otras palabras, cuando se da cuenta de que su idea esta equivocada o incompleta. 
Esa circunstancia lleva al estudiante a un legítimo momento de luto, momento en que es necesario asumir su "ignorancia" (Sara Paín) sin desistir de seguir buscando una explicación más completa que la anterior, que pueda estabilizar otra vez sus procesos cognitivos. Una explicación que parecerá la mejor por un tiempo, hasta que otra antítesis venga a desequilibrar lo que parecía estable.
Así es el proceso de construcción del conocimiento, lleno de certezas incorrectas, verdades transitorias y con infinitas posibilidades de expansión, sin embargo, para que haya aprendizaje es fundamental el dolor de la ruptura, el dolor de salir de algo que se creía estaba bajo nuestro dominio para lanzarnos en algo que se muestra otra vez totalmente desconocido.
Un estudiante que tuvo el acogimiento de sus hipótesis se torna seguro de su capacidad para aprender y no tendrá problemas con las rupturas, pues las mismas son inherentes a cualquier proceso de aprendizaje; es posible soportar el dolor de las rupturas porque tenemos certeza de que vamos a encontrar el placer de un nuevo descubrimiento, y esa misma posibilidad de saber algo nuevo es lo que nos mueve para continuar.
Por otro lado, un estudiante que ve sus desempeños apenas corregidos, que sus hipótesis incompletas son consideradas como “dificultades”, y además de todo eso, percibe a través del currículo oculto que sus procesos son subvalorados en clase, no tendrá tanta confianza de ser exitoso y buscará con todas las fuerzas mantener las hipótesis que tienen construidas. 
Con razón y salud psíquica buscará evitar el sufrimiento porque sus experiencias de fracaso fueron infinitamente mayores que las de éxito, y muchas veces la resistencia a la frustración se traduce en indisciplina y violencia, o apatía.
Es de fundamental importancia comprender que el propio proceso de aprendizaje está marcado por momentos de ruptura. A partir de esta comprensión queda evidente que acoger a las hipótesis de los aprendices como formulaciones inteligentes es vital, pues los fortalece para enfrentar el dolor de la ruptura con autoconfianza y con la certeza de que reencontrarán el placer de un nuevo aprendizaje.